ESTADO DE SAMADHI


Es el estado de Samadhi, el estado de permanencia en la conciencia pura e ilimitada. En este estado, en el que logramos ir más allá del tiempo y del espacio, del pasado y del futuro y de la individualidad, alcanzamos a experimentar el ámbito de lo eterno y lo infinito. Ésa es nuestra naturaleza esencial. Al entrar en samadhi con regularidad, provocamos el cambio de nuestro punto interno de referencia, que pasa del ego al espíritu. Así, realizamos nuestros actos en el mundo material bajo nuestra forma individual, pero nuestro estado interior es el de un ser universal.
Éste es un estado del ser en el cual no hay temor ni ansiedad. En él renunciamos a la necesidad de tomarnos demasiado en serio, porque reconocemos que la vida es una representación teatral cósmica y entonces, tal como haría un actor, representamos nuestro papel de manera impecable, pero sin que nuestro verdadero ser se diluya en el personaje. Ésa es la meta del yoga: llegar a reconocer que somos seres espirituales ocultos tras un disfraz de seres humanos, y establecernos en la unión para realizar nuestros actos en armonía con el flujo evolutivo de la vida.
Con estas explicaciones, a primera vista, parece uno haberse adentrado en un mundo distinto del que circula y agita a nuestro alrededor, muy alejado del ruido de los coches, los centros comerciales, los bailes y espectáculos, de los interminables problemas económicos; pero esta lejanía es mucho menor de lo que creemos. Lo que solemos ver en la vida moderna es solamente una fachada, pero detrás está la vida de las almas en pena; ocultos tras el tumulto y las luchas externas están los tácitos roces y conflictos de las fuerzas psíquicas y espirituales. Tras las máscaras pintadas que se agitan al compás de las músicas de hoy, tras las personas vestidas de fiesta que consumen bebidas alcohólicas, tras aquellos que apuestan en las salas de juego o que se degradan con la droga, ¿quién puede decir cuántas de estas almas atormentadas no están intentando huir del acoso celestial?
Y en las clínicas, en los manicomios, tras las figuras postradas e inmóviles, mudas de desesperación o que gritan su insostenible pena, ¿quién puede decir cuántos incomprendidos e ignorantes están atravesando las terribles pruebas de la disolución interior, de la noche espiritual?
¿Cuántos errores funestos, cuántos dolorosos e innecesarios conflictos y complicaciones se podrían evitar si estas almas se comprendiesen a sí mismas y fuesen comprendidas por los demás?
Solo mediante el despertar del alma profunda, solo con la reconocida y realizada soberanía del Espíritu, podrá alcanzar el hombre el verdadero poder, la paz segura, la divina libertad que es su suprema, aunque inconsciente aspiración.
Om shanti shanti shanti...

No hay comentarios: