Autenticidad, Milarepa y el Maestro Falso





Lo real no es el sendero. Lo real es la autenticidad del buscador.

Esto es lo que se contaba de un gran místico, Milarepa:

Cuando fue a ver a su Maestro, en el Tíbet, era tan humilde, tan puro, tan auténtico, que los demás discípulos se sentían celosos de él. Estaba claro que él sería el sucesor. Y, como había fuertes rivalidades, trataron de matarlo.

Un día le dijeron: —Si realmente crees en el maestro, ¿por qué no saltas desde la colina? Si realmente crees, si tienes confianza, entonces no te puede pasar nada, no te harás daño. Y Milarepa saltó sin dudar un momento. Los demás corrieron... porque había casi mil metros hasta el fondo del valle. Corrieron a encontrar los huesos desparramados, pero él estaba allí sentado y feliz, tremendamente feliz. Abrió los ojos y dijo: —Tenéis razón, la confianza protege.

Pensaron que debía haber sido una casualidad; por eso, un día que una casa se había incendiado, le dijeron: —Si amas a tu maestro y confías en él, puedes entrar. Entró corriendo a la casa para salvar a una mujer y a un niño que aún quedaban dentro. El fuego era tan fuerte que los demás discípulos esperaban que muriera, pero cuando salió con la mujer y el niño en brazos no tenía ni una quemadura. Y estaba cada vez más radiante, porque la confianza...

Un día que se dirigían a alguna parte, tenían que cruzar un río y le dijeron: —No necesitas cruzar en el bote. Como tienes tanta confianza, puedes caminar sobre el río —y él caminó.

Ésa fue la primera vez que el maestro le vio. No sabía que le habían dicho que saltase al precipicio ni que entrara en la casa en llamas. Pero en aquella ocasión estaba en la orilla, vio a Milarepa caminar sobre el agua y le dijo: —¿Qué haces? ¡Es imposible!

—¡No es imposible, es absoluto! —dijo Milarepa— lo estoy haciendo gracias a su poder, señor.

El Maestro pensó: —Si mi nombre y mi poder pueden hacer esto en este hombre ignorante y estúpido... Yo mismo nunca lo he intentado. Entonces lo intentó. Y se ahogó. No se ha vuelto a oír nada de él desde entonces.

5 comentarios:

mimbre dijo...

hola Shakti...
Hermoso cuento, cuanta enseñanza me deja, aunque conocia otro parecido, (Jesus caminado sobre las aguas y Pedro), Nos muestra que nuestras posibilidades son infinitas, y solo habre la puerta, la FE.
Un abrazo
Osvaldo

sedemiuqse dijo...

El simple hecho de querer demostrar algo, es no tener fe
hay que creer simplemente creer.
besitos mi niña muchos muchos.
je

rodri dijo...

mil gracias shanti...aceptar el dolor y el sufrimiento es duro...pero es la manera de que pase. Hace pocoley Vida de Milarepa,
un libro maravilloso...supongo que lo conoces, está en compactos Anagrama, en una edición de Iñaki Preciado Ydoeta.
Gracias de nuevo, siento tu amor y tu alma.
Gracias, besos

salud equitativa dijo...

La voluntad y el esfuerzo del NAYJAMA, ahí radica la importancia de la senda. Justo lo que expresas. Bello por demás. Besos. Víctor

Zamora dijo...

namaste
hermosa historia y llena de voluntad y fe.
Un abrazo
namaste